¡No es mi problema!
El país se hunde, y vemos el camino que otros países están tomando y que nos preceden. Entonces, "¿por qué sigue todo con la sensación de que va bien?" Pues la respuesta es harto sencilla, porque, como bien dice el título: "¡No es mi problema!", o eso es lo que la mayoría quieren creer.
Con la actual "crísis económica" (o estafa, palabra posiblemente más acertada) ha estallado un "boom" social de preocupación creciente; que en algunos países, ya sumidos en la ruina absoluta, está desembocando en protestas desesperadas; realmente desesperadas. ¿Y cuándo ha pasado esto? Algunos te lo fecharán en 2008, otros en 2007 y otros en 2009; así que más o menos se puede concluir que llevamos unos 5 años con este problema cada vez más acuciante. Parece algo hasta nuevo, ¿no? Pero desde luego que no lo es, para nada. Ya había países que se hundían, y que se hunden, dentro de este entramado económico y global; con las directas y nefastas consecuencias del hambre y la miseria para sus poblaciones. Pero claro, la mayoría de nosotros, los hoy indignados de España, de Grecia de... "no lo veíamos", "estaba demasiado lejos", ahora, en cambio que lo tenemos tan cerquita sí que sí, porque ahora "sí es nuestro problema". Y con esto no quiero hacer ningún reproche, porque realmente, tú, ciudadano de a pie, currito mileurista, antes cienmilpesetista, en realidad no tenías ni tienes la culpa; porque aparte de meter unos eurillos en tal o cual organización para ayudar a los necesitados poco más podías hacer, o eso te habían dicho. Ahora, con las aguas del río recorriendo nuestras calles y amenazando con llevárselo todo, y con muchísima gente gritando por el peligro que las aguas desbocadas suponen, podríamos pensar que estamos más dispuestos a actuar; pero desafortunadamente para la mayoría, para nosotros mismos (y por fortuna para ellos, esa "élite" que engorda más y más) seguimos igual. Exactamente igual. Porque en el fondo, mientras yo siga recibiendo mis mil euros al mes, con los que difícilmente me llega para pagarlo todo, me da igual. Mientras no sea mi estómago el que ruge con hambre, me da igual. Mientras no sean mis hijos los que no pueden pagar los libros del colegio, me da igual. Y así un largo etecétera, uno larguísimo, porque, en el fondo: "No es mi problema", o eso queremos pensar, eso nos esforzamos en creer; guardamos la esperanza de que "esto mejore mañana" y yo me libre. Olvidamos ese fatídico refrán que dice: "Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, por las tuyas a remojar". Y es que hoy despiden a tu vecino de enfrente y mañana te va a tocar a ti, mañana el hijo de ese que no conoces no podrá ir a la universidad y pasado será tu sobrino, y entonces pondrás el grito en el cielo.
Pero no te preocupes, no es del todo tu culpa, te han anestesiado contra el mal ajeno, te han anestesiado contra la protesta, y si no, lo que sí han hecho ha sido sumirte en una más que absoluta desidia; consiguiendo así que "no sea tu problema".
Y porqué digo todo esto, porque ante un grupo de personas que protestan por algo, razonable en muchos casos, como un desahucio proveniente de claúsulas abusivas, pasamos de largo, porque no es nuestro problema, porque no era nuestro problema que el papel que firmamos en su día fuera una estafa y una mentira; porque nunca pensamos que no podríamos pagar, o confiamos en que no se aplicarían esas claúsulas, o porque ni siquiera concebimos que las condiciones pudieran ser esas en verdad. No era nuestro problema.
Así pasan los días, los meses y los años, con una sociedad adormecida que sueña con un golpe de suerte futuro que la libre de los problemas. Y mientras, el gusano del hambre, de la desesperación y de la miseria, nos va despertando, poco a poco, uno a uno; para descubrir que no hay golpe de suerte, que no hay futuro, que las voces que escuchamos y desoímos llevan demasiado tiempo muertas, y que los oídos a lo lejos son sordos a nuestros gritos; porque "no es su problema".
(He vuelto, 6 meses después)
No hay comentarios:
Publicar un comentario